Era una mañana tranquila. Salté de la cama y me di una ducha rápida mientras se calentaba el café. Por la ventana entraban los primeros rayos de sol, perezosos. Era lunes, pero no me importaba
Me puse unos vaqueros y una camiseta y cogí una bolsa con un Tupper del frigorífico. En unos momentos estaba a la entrada de mi oficina, entraba y la gente me saludaba. Dejaba el Tupper en la cocina y me dirigía a mi mesa. Mientras encendía el ordenador mi jefe se acercaba a mi y me daba una palmadita en la espalda por mi idea de ayer.
Las horas pasaban rápido, y cuando no lo hacían jugábamos un rato al futbolín para buscar la inspiración.
Entonces sonó el despertador, era lunes y yo no trabajaba en Google. Me arrastré a la cocina y puse la cafetera antes de meterme en la ducha, iba a necesitar café para poderme enfrentar a la semana.
Me puse unos vaqueros y una camiseta y cogí una bolsa con un Tupper del frigorífico. En unos momentos estaba a la entrada de mi oficina, entraba y la gente me saludaba. Dejaba el Tupper en la cocina y me dirigía a mi mesa. Mientras encendía el ordenador mi jefe se acercaba a mi y me daba una palmadita en la espalda por mi idea de ayer.
Las horas pasaban rápido, y cuando no lo hacían jugábamos un rato al futbolín para buscar la inspiración.
Entonces sonó el despertador, era lunes y yo no trabajaba en Google. Me arrastré a la cocina y puse la cafetera antes de meterme en la ducha, iba a necesitar café para poderme enfrentar a la semana.